Confesiones de una típica adolescente

lunes, 21 de noviembre de 2016

El primer amor.

Desde chica crecí pensando que el primer gran amor no se olvida, que es eterno, que siempre que vuelvas a él a través de los recuerdos te va a volver a remover el mundo. Y para mi va a ser así, o espero que sea así. No porque haya sido perfecto, o de ensueño, sino porque me marcó a través de heridas, heridas del alma que no encuentran medicamentos o tratamientos tan fácilmente. Heridas que hoy quiero sanar a través de estas palabras.

Muchas veces volví atrás y pensé cómo me pude haber enamorado tanto de él. Yo, la que me creía inteligente, despierta e intuitiva, la que creía que jamás iba a permitirse engañar así, la que creía que esas cualidades eran suficiente para no dejarse pasar por encima (qué equivocada estaba, qué pensamiento tan machista). Pero hoy pienso y ¿por qué no? Si soy de carne y hueso. Si soy soñadora y enamoradiza. Si crecí viendo películas de princesas que pasaban su vida esperando a ser rescatadas por príncipes azules, y leyendo libros de mujeres humanas e imperfectas que sólo fueron felices cuando fueron vampiras e inmortales como el hombre al que amaban, ese que era poseedor de aquello que podía hacerlas fuertes y especiales. Si tengo grabado en mi mente aquél momento en que me dijeron “tenés que hacer dieta ahora y ser flaca, porque cuando seas grande vas a querer tener novio y ponerte la ropa que está de moda y no vas a poder”. Y mi Yo del pasado, con tan solo 10 años, pensaba que lo que me decían era una estupidez, que el amor no entraba por los ojos, que el amor se enamoraba de otras cosas más profundas, que no me interesaba la moda si el outfit no involucraba unas zapatillas cómodas y una mochila llena de libros. Y qué sabia era esa pequeña de 10 años que entendía que el amor y la moda no es para unas pocas y que si es así, yo no lo quería.

Pero el tiempo, los años, la sociedad que pesa y la cultura machista y patriarcal, las películas de Disney, las novelas mexicanas, los libros de moda, las cuatro o cinco revistas de adolescentes que me compraba todos los meses, y los test que traían adentro sobre cómo hacer para gustarle a ese supuesto chico ideal; fueron transformándome en la persona que aceptó a este primer amor que jamás voy a olvidar.    

Me enamoré de él sin pensarlo, inconscientemente, de la nada y creía que eso era mágico, parte de la adrenalina propia de la adolescencia. Me enamoré de él porque le dijo a mi mejor amigo que al final yo era linda. Sí, porque al fin alguien creía que yo era linda. Me enamoré porque estábamos en un viaje soñado y él tenía ganas de compartir esos momentos muy cerca mío, a pesar de que su novia lo esperaba en casa. Me enamoré porque me esperaba antes de irnos a dormir para darme las buenas noches, abrazarme y hacerme la bendición en la frente, y creía que eso era todo lo que mi mamá desearía para mí. Me enamoré porque en los viajes largos le gustaba sentarse conmigo, y mientras nadie miraba (y a tan sólo días de conocernos) me acariciaba con ganas, me llenaba la cara de besos, jugando conmigo, sin llegar nunca a los labios porque claro, él tenía novia y lo estaba esperando, y en el fondo la extrañaba. Me enamoré de la idea de que al ser amigo de mis mejores amigos, podríamos estar los cuatro siempre juntos y no sentirme nunca sola, como en esas salidas que veía en las comedias románticas que tanto me gustaban. Me enamoré porque le gustaba esperarme a la salida del trabajo y caminar conmigo hasta mi casa, porque se quedaba a comer y me trataba cariñosamente delante de mis viejos.

Me enamoré y fui quedando ciega, porque entre todo eso que me fascinaba, no quería ver todas aquellas cosas que no me gustaban. Como saber que seguía de novio y que cuando me cansaba de la situación y le decía que no quería volver a saber nada más de él, me llamaba por teléfono pidiéndome que no lo olvide, cantándome alguna canción de amor. Que cuando salía de mi casa se iba directo a la casa de ella para amarla. Que cuando me besaba, no lo hacía libremente y como debe ser, porque supuestamente se sentía culpable y así no estaba engañándola, como si hacerme llegar hasta esa situación no fuera producto de su manipulación. Que me hiciera creer que mis amigas eran unas forras porque no lo querían, porque se metían y opinaban sobre nuestra relación. Que cuando le pedí tiempo y espacio porque había terminado en una clínica con una crisis nerviosa por su culpa, vino igual hasta mi casa en plena noche, recorriendo solo las más de veinte cuadras que nos separan, para traerme una carta de amor berreta, llena de palabras vacías que al fin y al cabo no decían nada. Que me decía que quería ser el primer hombre en mi vida, porque a pesar de no ser nada, él me amaba de verdad y no sabía si algún otro hombre sería capaz de amarme y cuidarme como él.  Que cada vez que alguien conseguía hacerme entrar en razón sobre lo mal que me hacía estar con él, el gran manipulador se hacía el ofendido, me hablaba cortante o directamente no me hablaba, para hacerme sentir mal, para hacerme sentir que no podía vivir sin él. Que cuando me puse firme intentó gritarme en medio de una calle oscura y vacía, y como no podía quebrantarme, desplegó sus dotes actorales haciéndose el desmayado en la calle, para hacerme ver hasta qué punto yo lo lastimaba. Porque se encargaba de hacerme llegar el rumor de que me extrañaba y necesitaba, para que yo vuelva a hablarle y ofrecerle mi ayuda. Porque después de meses y meses sin hablarnos, me hizo sentirme con la necesidad de pedirle perdón por haberle generado tantos problemas, por haber sido la responsable de que los dos hayamos sufrido tanto.

Podría seguir enumerando situaciones así por mucho tiempo, porque en tres años jugó (y a veces sigue intentando jugar) con mis sentimientos de mil maneras posibles. Pero hoy, tanto tiempo después, puedo ver las secuelas que me dejó esta historia. Me hizo creer que para sentirme mujer necesitaba de las manos de un hombre que acariciara con seguridad y firmeza aquellas partes imperfectas de mi cuerpo y de las que tanto me avergonzaba. Me hizo sorprenderme y agradecer la existencia de algún chico que no se avergonzara de reconocer públicamente que tuvo alguna historia conmigo y que encima comente cosas favorables, como si aquello fuese algo de lo que no soy merecedora, porque eso le corresponde a las chicas lindas, las que hacen que un chico se sienta orgulloso de no ocultarlas y mostrarlas como si fuesen un objeto en exposición. Me hizo tenerle miedo a volver a enamorarme, porque sería amar en soledad otra vez, porque nadie es capaz de fijarse en mí. Porque relaciono el volver a enamorarme con volver a amar en soledad, a sufrir, a volver a terapia y a llorar por las noches deseando morir.

Y hoy, esta chica de 22 años sabe que no quiere olvidar a ese primer amor, porque no quiere volver a eso, porque quiere aprender de aquél infierno, porque sabe que los grandes amores no son capitalistas y patriarcales, no tienen que ver con pertenecer al otro, con sentirse completa gracias a alguien más.

Hoy quiero ser y sentirme mejor. Y amarme a mí, así, con rollos en el cuerpo pero sin tantos rollos en la cabeza, siendo feminista, católica, comprometida y valiente. Y que todo lo demás llegue si tiene que llegar y cuando tenga llegar, tranquilamente, sin forzarlo, sin buscarlo desesperadamente y respetando esto que soy: una mujer valiosa, fuerte y libre, sobre todo libre.  

21 de noviembre de 2016.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Que todos los días sea como un 28 de Septiembre...

jueves, 6 de agosto de 2015

Cuando llega la hora de recordar, siempre apareces vos.  No sé bien cómo haces pero, sin siquiera esforzarte, encontras un huequito en mi mente para hacerte presente. Y así, de la nada, me dibujas una sonrisa.
Siempre apareces de la mano de un abrazo fuerte y contenedor, de un consejo, de una carcajada después de un lindo momento juntos. Siempre volves y me devolves un poco a un pasado feliz. A pesar de todo, siempre te recuerdo feliz.
Cuando llegas, siempre venís acompañado de dos recuerdos. De los más lindos, de mis preferidos.
Primero llegas vestido de sol. Sí, así como suena. Porque tengo tu imagen, sentado en la arena, mirando hacia el mar y admirándote por ese espectáculo que ocurría frente a nosotros. Es un recuerdo tan fresco que podría dibujarlo y conservarlo como si fuera una foto que me guardo para mi. Una foto en la que estás de perfil, sonriendo tanto, y con toda esa luz de un nuevo sol naciendo para vos y para mi. Una foto que no necesita filtro porque la naturaleza hizo todo el trabajo por y para nosotros. Con ese recuerdo estás mostrándome que algún día me propuse que encuentres razones para sonreír. Me recordas que ese día me propuse hacer todo lo que fuera posible para que seas feliz. Me demostras que a pesar de la distancia y los problemas siempre nos queda ese recuerdo.
Vos y el sol. Vos y esa sonrisa. Vos mirando el mar. Vos y el amanecer de un 28 de julio. No sé por qué siempre lo recuerdo como si hubiera sido el 27.
Vos y el 27, porque la memoria es caprichosa.
Vos y yo creando un recuerdo hermoso.
Vos, desde ese momento, ensamblándote en mi vida para siempre.
Y cuando apareces con ese recuerdo, siempre venis con todo un destello de recuerdos más, que me descoloca como un remolino. Que me pide más. Que no olvide, que cada tanto reaparezcas y desaparezca todo lo que me daña.
Siempre que llegas a mi mente, venís acompañado del recuerdo más lindo: vos y yo bailando en la calle.
Escribo esto y sonrío. Mucho.
Ese momento encierra tantas cosas para mí...
Vos, haciendo que yo, la chica estructurada y vergonzosa; baile en medio de la calle. Vos, haciendo que yo, la chica soñadora y cursi, cumpla uno de los puntos de su lista de películas. Vos, haciendo que yo, con mi corazón sensible y sentimental, no quiera perderte nunca.
Vos. Vos. Vos. Siempre vos.
Me cuesta, a veces, crear un Yo cuando no estás Vos.
Por eso siempre queda una puertita abierta en mi memoria, esa por la que te colas y llegas con toda tu paz para hacerme sonreir.
Porque cuando apareces, desaparece todo lo que me daña.

miércoles, 29 de julio de 2015

Hoy, tanto tiempo después, redescubro que esto fue y es amor.

viernes, 5 de junio de 2015

Apareciste en mi vida hace 683 días. Fueron los más felices que viví hasta ahora, ¿sabés?. Pero te fuiste de mi vida hace 335 días. Desde el primer día, hasta ahora, jamás fui capaz de escribirte ni una sola palabra y vos siempre me lo reprochaste. ¿Por qué a otros si y a vos no?. Yo te respondía que nunca había amado tanto como para quedarme sin palabras. Nunca había amado a nadie como a vos. Y hoy, 683 días después, al fin puedo. Volví a tener palabras. 
Al principio, después del adiós, me perdí. Caminaba sin rumbo, a la deriva. Cuando caía, me arrastraba. A veces no quería avanzar, pero me empujaban. Pase días enteros odiando vivir. Pase noches enteras llorando y pidiéndole a Dios no despertarme al día siguiente. Odié a Dios por no escucharme. Odiaba al mundo por poder seguir girando tan normalmente, como si nada pasara. Estuve rodeada de fantasmas. Me dejé invadir por el dolor. Estuve rota. Me dolía el alma de extrañarte tanto. Juro que es verdad. 
Y ahora, acá estoy. ¿Cómo te puedo explicar lo que siento hoy? Soy una mujer diferente, crecí, aprendí. Sobreviví. Descubrí que soy más fuerte de lo que pensaba. Volví a reír y sonreír. Río a carcajadas y sonrío sinceramente. Me gusta vivir. Otra vez me gusta vivir. De a poco, pero firme, le voy encontrando un nuevo gustito a mi vida. 
Eso no significa que te haya olvidado. Me pediste, me cantaste, que no te olvide, y mirando la luna te prometí que no lo haría. Cumplo mis promesas. Pero hoy quiero dejar de amar solo un recuerdo.
Quiero amar nuevas realidades. Quiero animarme a vivir de nuevo. Voy a hacerlo. 
Como decía antes, prometí no olvidarte y no voy a hacerlo. Siempre te recuerdo y siempre te voy a recordar, pero tu recuerdo ya no duele. No duele el corazón, aunque mientras escriba esto llore. Pero no lloro porque te ame o extrañe, porque sé que una parte de mi te ama y te extraña y lo va a hacer siempre; sino que lloro con la certeza de que estoy orgullosa de mi. 
Siempre te dije que quería ser como las princesas de los cuentos. Hoy quiero más que eso, quiero ser escritora de mi propia historia. 
Ya no soy una nena, crecí. Me diste alas, me abriste los ojos, me enseñaste a amar y te lo voy a agradecer siempre, mi amor. Pero llegó la hora de aprender a amarme. Quiero darme una oportunidad y así poder crecer aún más. 
Te amé, te amo y una parte de mi te va a amar siempre. 
Gracias por tu amor. 
Ahora sí, desplegué las alas.

P.D: hoy nace un nuevo amanecer, como aquel que compartimos en Brasil. Y así te voy a recordar, cuando salga el sol y escuche nuestra canción. 
Hoy, para mi, vuelve a salir el sol.

martes, 16 de diciembre de 2014

Quizás llego el momento del año en el que es inevitable hacer un balance del año o tal vez sea, en mi caso, necesario.  
No voy a ser tan injusta de decir que mi año comenzó mal, porque estaría faltando a la verdad. Tuve un buen comienzo de año, uno muy lindo. Me quedó y rescato ese primer mes en el que preparé y disfruté de un viaje hermoso y sumamente soñado. Mi único momento feliz del año se resume a enero. 
Seguramente sea por eso que estando en diciembre y viendo el paso de los meses como algo compacto, no puedo evitar decir que fue un mal año. 
Porque de febrero para acá fue terrible.  
No voy a adentrarme en las razones de mi dolor porque no vienen al caso. Solo me sale citar aquella frase de una de mis canciones favoritas en el mundo que dice: "historias de no correspondidos y de amigos que no están".  
Puede parecer muy estúpido y pequeño todo lo que pasé, pero a mi me desestabilizó por completo. Quizás por el hecho de que venía del mejor año de mi vida, o porque me tomó desprevenida, de parte de personas a las que amaba mucho. Pero siendo realista, quien se espera este tipo de cosas?  
Este año, indudablemente, toqué fondo. Y fue un fondo muy profundo y oscuro. Un fondo que no le deseo a nadie.  
Comencé huyéndole al dolor, pero llega un punto en el que el dolor siempre te agarra de los tobillos a tiempo después de perseguirte bastante, y te tira, y te atrapa, y de deja knock out.  
Yo sufrí mucho, sufrí de verdad y nadie a mi alrededor tiene real consciencia de lo que yo sufrí y todavía sufro de vez en cuando.  
A mi el dolor no solo me rompió el corazón, sino que también me lastimó todo el cuerpo. Llegué a vomitar todos los días, volé de fiebre hasta que me temblaran los huesos, me lastimé, y hasta llegué a quedarme sorda de un oído. Si, así de literal.  
Pero esa no fue la peor parte. Ojalá lo hubiera sido.  
Lo peor fue, sin lugar a dudas, cuando aparecieron las crisis nerviosas. 
Mi doctora, sin saber esto, pero viendo mis somas y secuelas físicas, se atrevió a mandarme a un psicólogo y hasta llego a insinuar que lo mejor sería un psiquiatra.
Si, ella al igual que yo sabíamos que yo estaba rozando la depresión pero ninguna lo dijo en voz alta.  
Nunca, pero NUNCA me había dolido tanto el corazón, el cuerpo y el alma hasta sentir que moriría de tanto dolor. Nunca había experimentado algo igual.  
Dicen que la sensación de sentirse muriendo se llama "ataques de pánico", pero yo no tenía eso. Un ataque de pánico hace que tengas temor de morir. Yo no tenia miedo. Yo le pedía a Dios morir. Yo lo deseaba. 
Acaso eso no es rozar la depresión? 
Cuando sufría y no aguantaba mas el dolor, le pedía a Dios morir. 
Y es la primera vez que me animo a confesarlo.  
Evidentemente, Dios nunca me hizo caso. Y acá es donde comienza la incoherencia. 
Tal vez no tenía pánico, ni depresión. Tal vez estaba volviéndome loca de tanto dolor. 
Porque cuando me despertaba y me encontraba viva, cuando veía que había sobrevivido a otra sesión tortuosa que mi propia mente provocaba, yo me hacía fuerte, muy fuerte, aunque sea por un día más, hasta que volvían a aparecer los fantasmas.  
Me volvía fuerte porque esta en mi naturaleza, en mi esencia. A pesar de todo soy leonina, soy leona y mi mayor revolución al dolor, mi manera de enfrentarlo era negándolo. Cuando me volvía fuerte, simulaba que el sufrimiento no existía. Estoy segura de que todo el mundo siempre me lo creyó. 
Y por que sé que todo el mundo me lo creía? Porque mi manera de pedir auxilio era afirmar que me acechaban dementores. Siempre existía la posibilidad de que alguno comprendiera el msj, pero no pasaba, nadie venia a rescatarme.  
Y hoy ya no lloro tanto, y hoy ya no tengo ganas de morir porque comencé a ver los rayos de luz de un nuevo amanecer. "Del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer". 
Y hoy estoy arañando las paredes de mi pozo y llegando a la superficie. Hoy estoy a punto de salir. Hoy se que soy bastante más fuerte, y más madura. Porque al final, crecer hacía bien. 
Y hoy quiero cumplir una promesa.  
A mitad de año, hablando con una de las personas que me lastimó le pedí que salga de mi vida porque me estaba empezando a hacer mal (en ese momento estaba siendo fuerte). Y cuando él insistió en no querer irse, le dije que no sabía si la decisión que estaba tomando era la mejor, pero que le prometía que yo iba a estar bien, que yo también intentaría ser feliz.  
Hoy sigo sin saber si la decisión fue la correcta (aunque empiezo a creer que si), pero de lo que si estoy segura es de que voy a cumplir mi promesa
Yo voy a estar bien. Voy a estar bien. Y poco a poco, paso a paso, yo también voy a ser feliz.  
 Hoy me despido de todo. Todo lo que me hizo mal.  
Adiós 2014. Duraste lo que yo sentí que fue un siglo, pero al fin ya te vas.  
Gracias, porque hoy soy más fuerte. 

domingo, 19 de enero de 2014

Es que me gusta tu cara, me gusta tu pelo 
soñar con tu voz 
cuando dices que te quiero 
me gusta abrazarte, 
perderme en tu aroma 
Poder encontrar en tus ojos el cielo 
me gusta tu risa, me gusta tu boca 
me gusta creer que por mí tú estás loco 
cómo quiero que sientas conmigo la calma 
y cuando llegue la noche, cuidarte el alma 

miércoles, 1 de enero de 2014

Por dónde se empieza a explicar cuánto te quiero? Acaso existe una forma de hacerlo?
Te quiero como no quise nunca a nadie, realmente te quiero así.
Te quiero con todo mi corazón, con todo mi cuerpo, con todas sus partes, así te quiero.
Te quiero desde este invierno, al que le diste sabor a primavera.
Te quiero desde que hiciste que mis lágrimas terminen en sonrisa.
Te quiero desde que encontré en tu abrazo un refugio seguro.
Te quiero como uno quiere ser feliz, porque cuando estoy con vos lo soy.
Te quiero cuando te preocupas por mi, en esos momentos es inevitable quererte.
Te quiero tanto cuando sonreís, amor.


martes, 31 de diciembre de 2013

Si quieres, te acompaño en el camino,
y en el camino vamos conversando.
Y al conversar, tus hombros se descargan;
descargas, pues tu peso voy llevando.

Pero hasta en dirección equivocada
lo mío es ir contigo, compañero.

Si quieres, te acompaño en el camino
Si quieres, hoy me quedaré contigo.

sábado, 13 de julio de 2013

"Niña, a tí te digo, LEVANTATE"

Nunca en mi vida fui sociable. Nunca en mi vida fui simpática. Nunca en mi vida me esforcé demasiado por caerle bien a la gente, ni siquiera a mis propios amigos.
Siempre fui demasiado egoísta, siempre pensaba en mi y en nadie más.
Siempre fui lo bastante superficial como para creer que lo importante era ser popular, que tu grupito y vos sean ese grupo al que todos quieran pertenecer.
Nunca me esforcé demasiado por recibir un abrazo de quien no conocía, y mucho menos me interesaba por escuchar sus problema o intentar darles una palabra de aliento.
Mi vida cristiana siempre fue vacía, carente de significado, de un por qué y un para qué.
Yo amaba a Jesús y sabía que Él me amaba a mi a pesar de todo eso malo; pero yo no quería compartir ese amor de Jesús con otros, porque era mio, era personal.

Hace un tiempito empecé a sentir diferente. Hace un tiempito me animé a soñar diferente.
Ya no quería esa vida egoísta y llena de soledad, quería transformarla en una vida que se reparta para los demás.
Y me encontré soñando el mismo sueño con otras tres personas más, que vivíamos realidades diferentes, pero que sentíamos un mismo llamado: "Talita Kum, Talita Kum, Talita Kum..."

Hoy ese sueño es real.
Hoy que es real, me peleo con esa Jazmín del pasado, que a veces quiere volver.
Hoy que esa Jazmín puede volver, llegan muchos pares de brazos a abrazarme.
Hoy y cada día que siento esos abrazos, me queda la certeza de que esa soledad y egoísmo no podrían volver a vencerme.
HOY AMO QUE ESOS PIBES ME ABRACEN. HOY QUIERO ESCUCHARLOS. HOY QUIERO DARLES TODO LO BUENO QUE HAYA EN MI PARA QUE PUEDAN SER FELICES JUNTO A JESÚS.

Ayer éramos cuatro Talita Kum.
Hoy somos alrededor de veinte.
Esos veinte me regalan amor puro, sonrisas transparentes, abrazos cálidos y fuertes, palabras lindas y tan reales.

Hoy Jesús se repartió en mi vida en veinte personitas de las cuales, quizás, no se toda su historia, ni de dónde vienen, ni adónde quieren ir; pero que caminan conmigo y a los que quiero guiar y proteger.

Hoy, gracias a esos Talita Kum, amo mucho más a Jesús.

sábado, 6 de julio de 2013

-

"En tu boca quedó el pecado de mis labios, así que ellos mismos van a tener que retractarse con otro beso"

lunes, 24 de junio de 2013

Que todos los días sea 24 de Junio

martes, 9 de abril de 2013

Quiero despertar en un mundo agradable 
quiero darme libertad 
ya no quiero dar lo que no tiene sentido 
sólo quiero aquí estar. 


Todas las personas pueden mejorar 
todos los caminos pueden ayudar 
Si estás ahí, si lo deseas. 
Este es mi sueño y el de muchos más 
ésta es mi casa donde quiero estar 

calmar mi sed, viajar en paz. 

Necesito darme un espacio en el tiempo 

ser muy claro al hablar 
sin informaciones que castiguen mi centro 
sólo quiero alcanzar. 

Todas las ideas pueden mejorar 
todos los proyectos pueden ayudar. 
Si estás ahí, si lo deseas. 
Este es mi sueño y el de muchos más 
ésta es mi casa donde quiero estar 

calmar mi sed, viajar en paz.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Te escribo porque te conozco y te siento, no se si te quiero, no se si te odio, no se ni que siento, pero SIENTO y punto.
Me acuesto y miro el techo, y espero que mi corazón empiece a pasarme factura de lo sentido, de lo dicho - y de lo no dicho, también - de lo hecho, lo no hecho, de lo olvidado, lo recordado, lo extrañado; pero el corazón está cansado, sabes? No tiene fuerzas para recordarme que no aguanta otra desilusión amorosa, simplemente, no puede. 
Pero el nudo en el pecho es persistente y necesito expresarme y no puedo llorar, entonces sueño, entonces escribo, entonces estoy acá.
Todo este tiempo te odié, sabes? Me lastimaste, me heriste, me desilusionaste, rompiste promesas, me negaste, me olvidaste, no me quisiste lo suficiente y sin embargo, no se por qué, te quiero, y te banco, y por eso te perdono, porque no me imagino sin vos.
Y te hablé, a pesar de que no quería, te busqué y te pedí que me regales una canción, otra canción... porque vos me entendes demasiado, y sabes lo que siento, cómo pienso y que cuando te pido un regalo es porque estoy muriendo en vida, y ahí apareces, y como no sabes expresarte en palabras, me regalas una canción y así me abrazas a la distancia, y así me estás queriendo y me devolves un poco de esa vida que sentía perdida. Y como una idiota busqué un poco de esa droga que se volvió costumbrista, como quien sabe que los efectos son duraderos y a la larga no son buenos, pero se arriesga, o no le importa.
Y me regalaste The Best of you, y al fin lloré, y se me desanudaron los sentimientos atascados en la garganta, en el pecho, en el alma, y por último te agradecí.
Pero, ¿por qué no dejaste que todo termine con mi "gracias", eh? ¿por qué tuviste que hablarme y decirme que sos un pelotudo y que estabas mal porque estábamos "así"? Y en pocas palabras- o en muchas, en realidad- me pediste perdón, como cuando me haces un puchero con el que pretendes comprarme cada vez que estamos mal, y que últimamente ya no tenían valor para mi. Y te perdoné, y caí otra vez en el error de bancarte siempre siempre
Y entre finales alargados, entre despedidas interminables, me lanzaste, me escupiste, me gritaste, me dijiste un: "te amo aunque vos a mi ya no" , así de literal, así de hiriente, así de sincero. Y me robaste, me arrebataste un: "yo te re amo a vos", bien frontal, con sabor a "te quiero mucho más de lo que me gustaría, mucho más de lo esperado, mucho más de lo que quiero quererte", pero al fin y al cabo es un te quiero entremezclado con la palabra "amo", porque entre nosotros las cosas son así, y no me importan.
Y ayer nos vimos, y volvimos a ser un poco los de antes, y nos reímos, y pudimos hablar cerquita sin electricidad de por medio, sin sentirme con ganas de volver a tenerte cerca, y volviste a tener esos pequeños detalles tuyos que me llevaban al borde de la locura... pero llegamos al final de la noche, y nos abrazamos
Si, en ese abrazo quería sentir que eramos uno, quería decirte que te amo con sentido de que te quiero, quería que cada sentimiento salga por mis poros y sepas comprenderlos, pero lo único que me salió decirte fue: "hace tanto que no estábamos así".
Y no importó que la música no acompañe el momento, que la gente nos rodee, que yo quiera escaparme y salir corriendo para no verte más; no importó y me abrazaste más fuerte, y me estrechaste más a vos, y ahí nos dijimos en ese pequeño gran gesto que nos extrañábamos, que nos amamos en el sentido que nosotros le damos - que nosotros sabemos -, que los dos siempre vamos a ser uno, pero que todo llega hasta acá, hasta ahí. 
Ese abrazo tuvo sabor a despedida, a final de un ciclo, a final de secundaria, al final de mi libro favorito, al último mate de la ronda, a los acordes finales de una gran canción, a final de las vacaciones, a punto, a punto y aparte, a punto FINAL, a todos los finales que hayan marcado mi vida. Y nos sentí infinitos, eternos, inolvidables. Y supe que siempre te iba a amar de la forma que sea, no importaba cómo. Porque entre una gran mezcla de tristeza y alivio, ese abrazo significó mucho más que su significado en un diccionario. Ese abrazo significó: NOSOTROS SOMOS MÁS QUE UNOS CUANTOS TE AMO, QUE UNOS CUANTOS MOMENTOS, INSTANTES Y RECUERDOS... NOSOTROS SOMOS INFINITOS, AMOR. 

martes, 23 de octubre de 2012

All you need is love (Todo lo que necesitas es amor) cantaban los Beatles... creo que nunca pensaron en el grave problema psicológico que causarían en algunas personas, como en mi, por ejemplo.

Cuando sea viejita y tenga que pensar en mi niñez, inevitablemente voy a pensar en la Iglesia. Pero cuando piense en mi vocación, mi llamado; no tengo idea de cómo, ni cuándo nació.
Los más grandes recuerdos míos en la Iglesia empiezan un 25 de Octubre, con un kioskero desubicado, el finado Don Peter.
Mis recuerdos no comienzan solos, obviamente, yo estaba acompañada.
En aquel entonces, mi mejor amiga, era una rubia con alma de futbolera, mi inseparable alma gemela, Agustina. Nos acompañaba una jovencita colgada, víctima de muchas de nuestras bromas, siempre desaparecida, Natalia. Ella, nos hizo amigas de la pequeña, la chispita, la cantante y bailarina reggeatonera, Belén. Al tiempito se nos unió una rubia alocada, imparable; Penelope. Y por último y no menos importante, llegó la soñadora y delirante Celeste.
Juntas eramos una, juntas eramos Sorbetas.
Juntas pasamos sin fin de momentos, recuerdos imposibles de borrar de mi corazón.
Para nosotras pecado era hablar de sexo, virginidad y cuestionarnos si el uso de preservativo era bueno o malo en charlas a las dos de la mañana. Pecado y rebeldía era comprar speed en los chinitos, siendo menores de edad, y tomarlos a escondidas. Salir un fin de semana entero era: Viernes a la noche de comida y pelis en alguna casa, sábados interminables en Talita Kum y domingos enteros juntas, por ahí.
Pornografía, para nosotras, era ver la película de Eminem y pausarla cuando llegaban "los adultos".
Héroe fue y es Ramiro. Vacaciones con amigas eran los campamentos. Desahogarse era juntar cabezas en una ronda de amigas. El chico más lindo del mundo era Bohió y sufría nuestro acoso por medio de canciones. Salir a bailar un sábado era ir a algún 15. Encuentros clandestinos eran los de los del verano en la casa de Nati. La más grande historia de amor era la de Troy y Gabriela. Abuso sexual era que te ataquen unos pendejitos en medio del corso. Amor era aquello por lo que llorabamos, que ahora ya no significa lo mismo. Ser rebelde era reírse en medio de la Misa. Ser grande era poder ir por fin a Talita. La aventura más grande era poder ir a la pileta de Celes. Nuestro mayor error fue cambiarle la letra a una canción de la Iglesia. Y así, miles de anécdotas más, que para mi son imposibles de recordar ahora. Lo que sé es que en ese momentos sentía que eramos invensibles, inseparables, eternas, INFINITAS. En aquellos días no sólo aprendí el valor de la amistad, si no también el valor de la vida (y de la muerte), lo que puede doler a veces el amor, a dar mi primer beso, a mentir a mis viejos, a llorar y tener un abrazo conteniendome, a contener, a reír hasta llorar. En aquellos días, estoy segura, de que también apredí a amar a Jesús. 

Ramiro:

Sabes una cosa? Desde que te fuiste odio el mar. Odio las olas. Odio la playa. Odio la sensación de la arena en la piel. Odio el viento del mar. Odio los muelles. Odio el número 24. Odio los cementerios. Odio las flores, porque se las lleva al cementerio. Odio olvidar, pero mucho más odio recordar. Odio llorar por estupideces. Odio que mis amigos se vayan de vacaciones. Odio La Lucila del Mar. Odio la muerte. Odio a Leila. Odio a los bañeros. Odio las peliculas sobre bañeros que salvan gente que se ahoga. Odio no haber compartido más cosas con vos. Odio a la nenita que me dió la noticia. Pero sobre todas las cosas que odio, ODIO las despedidas.
Pero sabes qué? De todo ese odio, nació amor. 
Gracias a vos, desde que te fuiste, amo los campamentos. Amo a mi comunidad. Amo a mis amigos. Amo a mi familia. Amo los atardeceres. Amo la brisa que te choca en la cara cuando estás triste. Amo la lluvia, porque son pedacitos de cielo que caen, ese cielo en donde estás. Amo refugiarme en libros. Amo reirme por nada. Amo las sonrisas.  Amo el límite entre el mar y el cielo. Amo hablar de vos. Amo tu nombre. Amo saber que daría la vida por los que amo. Amo nuestra última charla. Amo a Velez. Amo haber estado ahí. Amo que Dios me haya elegido para acompañarte esas cuadras a la playa. Amo que Dios me haya dejado vivir ese día ahí. Amo haber llorado. Amo haber madurado. Amo haber crecido. Pero sobre todas las cosas, AMO haber cambiado; AMO ser diferente. Gracias a vos soy quien soy ahora, por tu memoria, por nuestra historia. 
Y hasta el último día de mi vida, cada vez que me pregunten cuál es mi día más importante voy a decir: 24 de Enero, porque a pesar de todo lo que odio, gracias a vos, amo

martes, 21 de agosto de 2012

Mirame, date vuelta y mírame, date vuelta y volve por favor. Y acá estamos otra vez, logrando que alguien te mire. Cuando queres que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, vos queres esa mirada y ninguna más.
Pedimos a gritos desesperadamente que abran sus ojos y nos miren, que nos vean, que vean nuestro dolor y nos comprendan.
Hacemos enormes esfuerzos para no necesitar de nadie, para no necesitar de una mirada para existir. Pero somos esclavos de esa mirada, la necesitamos, como al aire. Hacemos cualquier cosa por atraer esa mirada, intentamos ponernos en el campo visual del otro, quisiéramos tener un reflector que nos ilumine, quisiéramos brillar para ser mirados. 
Lo curioso es que los ojos que más nos obsesionan son los que no nos pueden mirar. Pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
Esa mirada inesperada, fuera de todo calculo, esa mirada que nos ve cuando no nos sentimos mirados y por lo tanto nos mostramos mejor. Una mirada capaz de atravesar la máscara y ver lo que hay detrás.
Es imposible que nos mire a una mirada vacía, vaciada. Pero lo queramos o no somos esclavos de esa mirada porque todos somos luces apagadas que solo se encienden cuando alguien nos mira.

domingo, 12 de agosto de 2012

Tranquila ya, recordando vivencias de una noche alocada, en la que quise ser princesa y terminé siendo peor que una vergüenza, volví a mi pasión, escribir.¿Qué especie de sueño mágicamente alocado me hizo despegar los pies del suelo creyendo que yo puedo ser princesa, aunque sea por una noche? ¿Acaso no aprendí ya que esas cosas no son para mi? Esperar y esperar, arreglarse, peinarse, maquillarse y soñar que estas linda, que SOS linda y que por una noche vas a ser la Cenicienta, aunque sea hasta las doce campanadas, no sirve... porque los cuentos de hadas no son para chicas sin suerte como yo. ¿Por qué me sigo permitiendo soñar? Las chicas como yo no podemos competir con las chicas lindas, eso es una vil mentira para hacernos sufrir menos, la realidad es que las chicas lindas, por mas que sean malas, siempre ganan, SIEMPRE. Sirve de algo ser buena, tierna, soñadora y enamoradiza? no, porque no son virtudes admirables a simple vista! ¿Y qué importa si lo esencial es invisible a los ojos si viven todos cómodos en su ceguera?Me prometí a mi misma no volver a creerme con la capacidad de enamorar, de vivir protagonizando un cuento de amor, de ser princesa y que un príncipe azul me rescate de esta vida monótona de sentimientos de una vez por todas. Me lo prometí y no cumplí. Me traicioné, me lastimé. Desde chiquita me enseñaron a vivir como una pequeña princesa, yo no se luchar, remar, nadar contra la corriente para no perderme en la deriva... eso no es de princesas. Yo sólo se esperar. Quizás me equivoque, pero yo no puedo permitirme sufrir otra vez. Jazmín , espero que hayas aprendido la lección esta vez. Creo que este corazón sensible no soporta más descuidos. 

sábado, 16 de junio de 2012

La chica de lágrima fácil, ojos tristes pero brillosos, sonrisa perdida y corazón vagabundo. 
Sólo busca la forma de huír de la realidad.

jueves, 31 de mayo de 2012

El mundo está lleno de soma. Para algunos su soma es el trabajo, se intoxican de trabajo para no tener que pensar en su propia vida. Es un ‘no hay tal crisis’ común, no? Que uno dice “ bueno dentro de todo es sano”, pero no, no es así para nada, de hecho no hay ninguna diferencia con un químico casi, uno busca no pensar, no sentir. Y la verdad es queal final todos necesitamos eso un poco. 
Los atracones de chocolate en rama que me habré dado, llenar la boca, el estómago, el vacío, para que no haya lugar para ningún pensamiento ni ningún sentimiento, y ninguna pregunta, no? Porque esas preguntas son demasiado heavys. Matate con hacerte esas preguntas, o no? 
Buscar la risa cuando el corazón nos pide llorar, esa es otra manera de soma. ¿Y quién puede juzgar algo así? Si lo hacemos todos. La realidad es tan heavy, tan difícil de soportar a veces que todos necesitamos un poco de soma. 
A veces usamos a otra persona como si fuera una aspirina, para calmar un dolor, para taparlo, para no sentirlo. Nos aturdimos, nos distraemos ¿Quién no lo hace? 
¿Pero qué pasaría si nos animáramos y por un ratito, al menos por un ratito, dejáramos de lado nuestro soma? Todas esas cosas que nos aturden, que nos distraen, que nos adormecen ¿Qué pasaría? 
Si dejáramos nuestros somas nos encontraríamos a nosotros mismos. Dejaríamos de huir de nosotros, de nuestra piel, de nuestro deseo. 
¿Qué pasaría si dejáramos de aturdirnos con lo urgente, con el incendio, y nos ocupáramos de lo importante? No digo que no duela, claro que duele dejar tu soma
Debajo del soma, tapado, está lo que somos y lo que sentimos te guste o no. 

Y para mí, mi opinión, es que lo más importante y lo que mejor que puede hacer uno es ser fiel a uno mismo.

martes, 1 de mayo de 2012

Esto lo escribí hace un par de semanas, pero tenía que subirlo al blog...


Es increible el darme cuenta de que después de mucho tiempo volvió a mi eso que me da ganas de escribir, de transmitir, de hacer lo  que mejor me sale, lo mejor que se hacer, lo que más amo... y por amor. Siempre por amor.
 Hasta hace un tiempo creía que nunca más iba a volver a sentir, que tenía un corazón muerto... o que ya no tenía corazón. Amé tanto hasta el punto de no amar a nadie más que a él. Amé hasta el punto de querer morirme de tanto dolor que me causaba. Amé hasta ser la persona más feliz del mundo... Con él derrame las primeras lágrimas más puras que salían del fondo de mi ser, y creí que había quedado completamente vacía. Con él aprendí a escribir las palabras y frases más lindas que jamás creí que podría transmitir... pero creí realmente que toda esa inspiración se había ido con él, mi musa, el día que lo olvidé.
Hoy, justo hoy, viernes trece de abril, me dí cuenta de que eso que creo "mi don" no se fue con él, y agradezco al cielo que sea así, aunque también me duele que vuelva a ser por un ÉL. Sí, mi gran carma es que me enamoro fácil, de aquellos que me consideran amiga, de quienes no me pueden ver como algo más. En realidad, todavía nadie pudo ver más alla de mi.
Hoy me dí cuenta de que él me gusta mucho más de lo que pensaba, de lo que yo misma quería reconocer, mucho más de lo que alguna vez alguien me gustó. Acaso alguna vez sentí cada parte de mi ser tan viva como con él? Acaso alguna vez sentí la necesidad de aferrarme a unos brazos como a los de él? Acaso alguna vez me perdí tanto en una mirada, en un movimiento de labios? Acaso alguna vez quise besar tanto a alguien? No, jamás.
Con él absolutamente todo es nuevo, diferente... Con él sí que quiero estar...
Será verdad que la tercera es la vencida? Será que esta vez si pasará? Esta vez estará todo de mi lado, nuestro lado? Quiero con todas mis fuerzas que así sea. Sé que quiero hacerlo feliz. Sé que quiero que me haga feliz. Quiero que cada parte de mi ser, mi alma, mi corazón y cada célula de mi cuerpo le pertenezca. Quiero que sus ojos me miren sólo a mi, que sus brazos me abracen sólo a mi, que sus canciones sean dedicadas sólo para mi, que sus labios quieran besarme sólo a mi, que su corazón me ame sólo a mi.
Dicen por ahí que existen los amores verdaderos, los juveniles... yo quiero conocer a mi alguien... Realmente me encantaría que sea él mi alguien.
Sí, yo te quiero.
                                                                                                                                                               Jazmín.

martes, 21 de febrero de 2012

Hola, si. Soy yo otra vez. Hablando con mi Super yo. Eso nunca es bueno, o si... ya no lo se. Osea, sabes cuál es el problema Yo? El problema es que estoy sola, ya me molesta mi soledad, me estorba, me aterra. Quiero pertencerle a alguien. Que mi corazón le pertenezca a alguien, y que el corazón de ese alguien me pertenezca solo a mi. Quiero ser domesticada, y domesticar... crear lazos, ritos.
Quiero amar, pero amar realmente eh, no de ese amor pobre, e inmaduro que ama solo. NO, no quiero mas eso para mi, BASTA! Quiero que sea un amor mutuo, correspondido. Quiero sentir un beso de a dos, donde se entrelace amor, y no solo "ganas de sacarse las ganas". Quiero sentir un abrazo de amor, no un abrazo de: amigos por siempre ó no, Jaz, no me gustas, pero podemos ser buenos amigos. Quiero qe mis miedos dejen de ser miedos para convertirse en esperanzas. Quiero amar, conocer eso de lo que tanto hablan los demas. Acaso es imposible Yo? Acaso nací para ser un Duende Ayudante de Santa? Acaso ese es mi destino? Jaja, no, se que no, que es delirio mio, pero estamos bastante cerca de eso, no?
Quiero sentir que tengo un corazón, quiero conocer las mil formas de existir, vivir, y sentir que tiene. Quiero sentirme completa, como dicen.
Quiero saber de qué se trata vivir, amar. Quiero saber que no es algo de peliculas de amor, canciones empalagosas e ilusiones mias. Quiero creer que tambien puede existir eso para mi. Quiero creerlo, porque si no lo creo, muero.


LOCA
VOS NO ENTENDES NADA
DE VIVIR

Fue entonces que apareció el zorro:

- Buen día - dijo el zorro.

- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.

- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...

- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...

- Soy un zorro – dijo el zorro.

- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...

- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.

- Ah! perdón – dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

- Qué significa "domesticar" ?

- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?

- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?

- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."

- Crear lazos ?

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado:

- En otro planeta ?

- Sí.

- Hay cazadores en aquel planeta ?

- No.

- Eso es interesante ! Y gallinas ?

- No.

- Nada es perfecto – suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...

El zorro se calló y miró largamente al principito:

- Por favor... domestícame ! – dijo.

- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !

- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente el principito regresó.

- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.

- Qué es un rito ? – dijo el principito.

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:

- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.

- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.

- Claro – dijo el zorro.

- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.

- Claro – dijo el zorro.

- Entonces no ganas nada !

- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.

Luego agregó:

- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:

- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:

- Adiós – dijo...

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.

- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.

- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.


jueves, 16 de febrero de 2012

-Hola, cómo te llamas?
-Jazmín
-Cuántos años tenes?
-17 años
-Estudias?
-Sí
-Qué estudias?
-Estoy por terminar la secundaria, estudio idiomas...
-Por qué?
-Para tener un buen futuro... eso dicen...
-Qué sería tener un buen futuro?
-Un buen futuro sería tener un trabajo que me dé mucho dinero, llevar una buena vida, sin necesidades, una buena casa, un buen auto, una familia estable... tener renombre...
-Y eso es bueno?
-Dicen que sí
-Quién lo dice?
-La gente, la sociedad... todo te lleva a eso
-Y eso te haría feliz?
-Todavía no lo sé
-Eso no te esclavizaría?
-Eso tampoco lo sé.
-Y vos cómo te lo imaginas?
-No quiero imaginarlo, me da miedo...
-El miedo paraliza, Jazmín. El miedo no es amigo de la felicidad
-Quiero ser feliz entonces.
-El amor da felicidad, conoces el amor?
-No lo sé, creo que lo conocí, lo vi de lejos, pero no fue para mi
-Pero te hizo bien conocerlo, o no?
-Por momentos sí, por momentos no
-Por qué?
-Y porque amarlo me hacía bien, mi corazón era feliz amandolo, aunque deseaba pertenecerle a él, pero pobre mi corazón, no entendía lo que significaba la palabra imposible...
-Que sea imposible te hizo mal?
-Si, que sea imposible y mi corazón no me permita dejar de amarlo me hacía mal...
-Y ahora? Conseguiste dejar de amarlo?
-No, pero amo diferente. Amo sin sufrir, amo sin odio y amo sin amarlo. Amo su recuerdo, sólo eso.
-Y pudiste conocer otro amor?
-No, a veces uno cree encontrar cosas parecidas, pero nada se le asimila.
-Entonces no tenes novio?
-No
-Y eso te inquieta?
-A veces
-Por qué?
-Porque supongo que será lindo sentirse amado
-Acaso nunca nadie te amó?
-No, jamás.
-Por qué?
-Por qué nadie me amó?
-Ajam
-Todavía no lo sé, pero tengo mis sospechas... pude sacar mis propias conclusiones
-Y cuáles son?
-Que nadie me ve, soy invisible. Para el amor soy invisible.
-No entiendo...
-Es claro, me ven como amiga, me ven como compañera, pero no me ven como una chica a la que se podría amar
-Por qué?
-Y será porque no soy linda, será porque no soy flaca, será porque no soy alta...
-Dicen que lo esencial es invisible a los ojos...
-Vos lo dijiste... eso "dicen", pero nadie lo implementa.
-Pero lo de afuera es solo la corteza, el corazón es lo que vale
-Y si no tengo corazón?
-Cómo no vas a tener corazón? Todo el mundo tiene uno!
-Y si el mio no tiene nada para ofrecer? Quizás es ese el mi defecto real
-Todos tienen algo que ofrecer, Jazmín
-Yo tengo valores, y los defiendo
-Ves? Eso es bueno...
-Yo tengo amigos, y hago lo posible por conservarlos, pero cometo muchos errores, me equivoco seguido
-Todos cometen errores... Pero sabes reconocerlos y pedir perdón?
-Si yo creo que es justo, si.
-Qué más?
-Soy capaz de dar todo por las personas que amo, entrego mi corazón con mucha facilidad, y me desilusiono fácil
-No esperes solo sufrimiento de la gente, encontrales el lado bueno vos también.
-Tenes razón, pero todavía dudo de tener algo que ofrecer
-Siempre y cuando tengas corazón, vas a tener algo que ofrecer
-Espero que alguien pueda verlo, ver mi corazón.
-Sé que vas a encontrar alguien, en el fondo lo se
-Eso espero...
-Qué linda charla Jaz, qué lindo que puedas encontrarte, reencontrarte
-Si, la verdad que sí. Gracias a vos Jazmín

Charlas de Yo, con mi Super Yo en una tarde noche de lluvia, después de finalizar un libro.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Hoy quiero hablar de un típico Leo, yo soy de Leo y eso me alcanza y sobra para hablar con conocimiento de causa. El típico Leo es muy pasional, sigue a su corazón y no piensa en consecuencias, por esa misma razón, un Leo termina sufriendo desilusiones. Un típico Leo ama demasiado, entrega todo su corazón a las personas que ama y espera demasiado, por ende, un Leo también sale decepcionado de malas rachas como estas. Un Leo da la vida por sus amigos si es necesario, y si te metes con alguien que un Leo ama, morís. Y si un Leo te amaba o eras importante para su vida y lo lastimaste, quedas automáticamente en su lista negra... un Leo jamás olvida.
Un Leo es extremadamente soñador, con el defecto de que jamás despega los pies del suelo. Un Leo necesita una causa para vivir, no vive porque sí. Es idealista, y defiende sus valores y convicciones con todas las fuerzas. Un Leo no vive por vivir.
Un Leo como yo, JAMÁS pasaría por la vida sin dejar nada. No me lo puedo permitir.