Confesiones de una típica adolescente

domingo, 12 de agosto de 2012

Tranquila ya, recordando vivencias de una noche alocada, en la que quise ser princesa y terminé siendo peor que una vergüenza, volví a mi pasión, escribir.¿Qué especie de sueño mágicamente alocado me hizo despegar los pies del suelo creyendo que yo puedo ser princesa, aunque sea por una noche? ¿Acaso no aprendí ya que esas cosas no son para mi? Esperar y esperar, arreglarse, peinarse, maquillarse y soñar que estas linda, que SOS linda y que por una noche vas a ser la Cenicienta, aunque sea hasta las doce campanadas, no sirve... porque los cuentos de hadas no son para chicas sin suerte como yo. ¿Por qué me sigo permitiendo soñar? Las chicas como yo no podemos competir con las chicas lindas, eso es una vil mentira para hacernos sufrir menos, la realidad es que las chicas lindas, por mas que sean malas, siempre ganan, SIEMPRE. Sirve de algo ser buena, tierna, soñadora y enamoradiza? no, porque no son virtudes admirables a simple vista! ¿Y qué importa si lo esencial es invisible a los ojos si viven todos cómodos en su ceguera?Me prometí a mi misma no volver a creerme con la capacidad de enamorar, de vivir protagonizando un cuento de amor, de ser princesa y que un príncipe azul me rescate de esta vida monótona de sentimientos de una vez por todas. Me lo prometí y no cumplí. Me traicioné, me lastimé. Desde chiquita me enseñaron a vivir como una pequeña princesa, yo no se luchar, remar, nadar contra la corriente para no perderme en la deriva... eso no es de princesas. Yo sólo se esperar. Quizás me equivoque, pero yo no puedo permitirme sufrir otra vez. Jazmín , espero que hayas aprendido la lección esta vez. Creo que este corazón sensible no soporta más descuidos. 

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