Confesiones de una típica adolescente

lunes, 28 de septiembre de 2015

Que todos los días sea como un 28 de Septiembre...

jueves, 6 de agosto de 2015

Cuando llega la hora de recordar, siempre apareces vos.  No sé bien cómo haces pero, sin siquiera esforzarte, encontras un huequito en mi mente para hacerte presente. Y así, de la nada, me dibujas una sonrisa.
Siempre apareces de la mano de un abrazo fuerte y contenedor, de un consejo, de una carcajada después de un lindo momento juntos. Siempre volves y me devolves un poco a un pasado feliz. A pesar de todo, siempre te recuerdo feliz.
Cuando llegas, siempre venís acompañado de dos recuerdos. De los más lindos, de mis preferidos.
Primero llegas vestido de sol. Sí, así como suena. Porque tengo tu imagen, sentado en la arena, mirando hacia el mar y admirándote por ese espectáculo que ocurría frente a nosotros. Es un recuerdo tan fresco que podría dibujarlo y conservarlo como si fuera una foto que me guardo para mi. Una foto en la que estás de perfil, sonriendo tanto, y con toda esa luz de un nuevo sol naciendo para vos y para mi. Una foto que no necesita filtro porque la naturaleza hizo todo el trabajo por y para nosotros. Con ese recuerdo estás mostrándome que algún día me propuse que encuentres razones para sonreír. Me recordas que ese día me propuse hacer todo lo que fuera posible para que seas feliz. Me demostras que a pesar de la distancia y los problemas siempre nos queda ese recuerdo.
Vos y el sol. Vos y esa sonrisa. Vos mirando el mar. Vos y el amanecer de un 28 de julio. No sé por qué siempre lo recuerdo como si hubiera sido el 27.
Vos y el 27, porque la memoria es caprichosa.
Vos y yo creando un recuerdo hermoso.
Vos, desde ese momento, ensamblándote en mi vida para siempre.
Y cuando apareces con ese recuerdo, siempre venis con todo un destello de recuerdos más, que me descoloca como un remolino. Que me pide más. Que no olvide, que cada tanto reaparezcas y desaparezca todo lo que me daña.
Siempre que llegas a mi mente, venís acompañado del recuerdo más lindo: vos y yo bailando en la calle.
Escribo esto y sonrío. Mucho.
Ese momento encierra tantas cosas para mí...
Vos, haciendo que yo, la chica estructurada y vergonzosa; baile en medio de la calle. Vos, haciendo que yo, la chica soñadora y cursi, cumpla uno de los puntos de su lista de películas. Vos, haciendo que yo, con mi corazón sensible y sentimental, no quiera perderte nunca.
Vos. Vos. Vos. Siempre vos.
Me cuesta, a veces, crear un Yo cuando no estás Vos.
Por eso siempre queda una puertita abierta en mi memoria, esa por la que te colas y llegas con toda tu paz para hacerme sonreir.
Porque cuando apareces, desaparece todo lo que me daña.

miércoles, 29 de julio de 2015

Hoy, tanto tiempo después, redescubro que esto fue y es amor.

viernes, 5 de junio de 2015

Apareciste en mi vida hace 683 días. Fueron los más felices que viví hasta ahora, ¿sabés?. Pero te fuiste de mi vida hace 335 días. Desde el primer día, hasta ahora, jamás fui capaz de escribirte ni una sola palabra y vos siempre me lo reprochaste. ¿Por qué a otros si y a vos no?. Yo te respondía que nunca había amado tanto como para quedarme sin palabras. Nunca había amado a nadie como a vos. Y hoy, 683 días después, al fin puedo. Volví a tener palabras. 
Al principio, después del adiós, me perdí. Caminaba sin rumbo, a la deriva. Cuando caía, me arrastraba. A veces no quería avanzar, pero me empujaban. Pase días enteros odiando vivir. Pase noches enteras llorando y pidiéndole a Dios no despertarme al día siguiente. Odié a Dios por no escucharme. Odiaba al mundo por poder seguir girando tan normalmente, como si nada pasara. Estuve rodeada de fantasmas. Me dejé invadir por el dolor. Estuve rota. Me dolía el alma de extrañarte tanto. Juro que es verdad. 
Y ahora, acá estoy. ¿Cómo te puedo explicar lo que siento hoy? Soy una mujer diferente, crecí, aprendí. Sobreviví. Descubrí que soy más fuerte de lo que pensaba. Volví a reír y sonreír. Río a carcajadas y sonrío sinceramente. Me gusta vivir. Otra vez me gusta vivir. De a poco, pero firme, le voy encontrando un nuevo gustito a mi vida. 
Eso no significa que te haya olvidado. Me pediste, me cantaste, que no te olvide, y mirando la luna te prometí que no lo haría. Cumplo mis promesas. Pero hoy quiero dejar de amar solo un recuerdo.
Quiero amar nuevas realidades. Quiero animarme a vivir de nuevo. Voy a hacerlo. 
Como decía antes, prometí no olvidarte y no voy a hacerlo. Siempre te recuerdo y siempre te voy a recordar, pero tu recuerdo ya no duele. No duele el corazón, aunque mientras escriba esto llore. Pero no lloro porque te ame o extrañe, porque sé que una parte de mi te ama y te extraña y lo va a hacer siempre; sino que lloro con la certeza de que estoy orgullosa de mi. 
Siempre te dije que quería ser como las princesas de los cuentos. Hoy quiero más que eso, quiero ser escritora de mi propia historia. 
Ya no soy una nena, crecí. Me diste alas, me abriste los ojos, me enseñaste a amar y te lo voy a agradecer siempre, mi amor. Pero llegó la hora de aprender a amarme. Quiero darme una oportunidad y así poder crecer aún más. 
Te amé, te amo y una parte de mi te va a amar siempre. 
Gracias por tu amor. 
Ahora sí, desplegué las alas.

P.D: hoy nace un nuevo amanecer, como aquel que compartimos en Brasil. Y así te voy a recordar, cuando salga el sol y escuche nuestra canción. 
Hoy, para mi, vuelve a salir el sol.