Confesiones de una típica adolescente
jueves, 6 de agosto de 2015
Siempre apareces de la mano de un abrazo fuerte y contenedor, de un consejo, de una carcajada después de un lindo momento juntos. Siempre volves y me devolves un poco a un pasado feliz. A pesar de todo, siempre te recuerdo feliz.
Cuando llegas, siempre venís acompañado de dos recuerdos. De los más lindos, de mis preferidos.
Primero llegas vestido de sol. Sí, así como suena. Porque tengo tu imagen, sentado en la arena, mirando hacia el mar y admirándote por ese espectáculo que ocurría frente a nosotros. Es un recuerdo tan fresco que podría dibujarlo y conservarlo como si fuera una foto que me guardo para mi. Una foto en la que estás de perfil, sonriendo tanto, y con toda esa luz de un nuevo sol naciendo para vos y para mi. Una foto que no necesita filtro porque la naturaleza hizo todo el trabajo por y para nosotros. Con ese recuerdo estás mostrándome que algún día me propuse que encuentres razones para sonreír. Me recordas que ese día me propuse hacer todo lo que fuera posible para que seas feliz. Me demostras que a pesar de la distancia y los problemas siempre nos queda ese recuerdo.
Vos y el sol. Vos y esa sonrisa. Vos mirando el mar. Vos y el amanecer de un 28 de julio. No sé por qué siempre lo recuerdo como si hubiera sido el 27.
Vos y el 27, porque la memoria es caprichosa.
Vos y yo creando un recuerdo hermoso.
Vos, desde ese momento, ensamblándote en mi vida para siempre.
Y cuando apareces con ese recuerdo, siempre venis con todo un destello de recuerdos más, que me descoloca como un remolino. Que me pide más. Que no olvide, que cada tanto reaparezcas y desaparezca todo lo que me daña.
Siempre que llegas a mi mente, venís acompañado del recuerdo más lindo: vos y yo bailando en la calle.
Escribo esto y sonrío. Mucho.
Ese momento encierra tantas cosas para mí...
Vos, haciendo que yo, la chica estructurada y vergonzosa; baile en medio de la calle. Vos, haciendo que yo, la chica soñadora y cursi, cumpla uno de los puntos de su lista de películas. Vos, haciendo que yo, con mi corazón sensible y sentimental, no quiera perderte nunca.
Vos. Vos. Vos. Siempre vos.
Me cuesta, a veces, crear un Yo cuando no estás Vos.
Por eso siempre queda una puertita abierta en mi memoria, esa por la que te colas y llegas con toda tu paz para hacerme sonreir.
Porque cuando apareces, desaparece todo lo que me daña.
viernes, 5 de junio de 2015
Al principio, después del adiós, me perdí. Caminaba sin rumbo, a la deriva. Cuando caía, me arrastraba. A veces no quería avanzar, pero me empujaban. Pase días enteros odiando vivir. Pase noches enteras llorando y pidiéndole a Dios no despertarme al día siguiente. Odié a Dios por no escucharme. Odiaba al mundo por poder seguir girando tan normalmente, como si nada pasara. Estuve rodeada de fantasmas. Me dejé invadir por el dolor. Estuve
Y ahora, acá estoy. ¿Cómo te puedo explicar lo que siento hoy? Soy una mujer diferente, crecí, aprendí. Sobreviví. Descubrí que soy más fuerte de lo que pensaba. Volví a reír y sonreír. Río a carcajadas y sonrío sinceramente. Me gusta vivir. Otra vez me gusta vivir. De a poco, pero firme, le voy encontrando un nuevo gustito a mi vida.
Eso no significa que te haya olvidado. Me pediste, me cantaste, que no te olvide, y mirando la luna te prometí que no lo haría. Cumplo mis promesas. Pero hoy quiero dejar de amar solo un recuerdo.
Quiero amar nuevas realidades. Quiero animarme a vivir de nuevo. Voy a hacerlo.
Como decía antes, prometí no olvidarte y no voy a hacerlo. Siempre te recuerdo y siempre te voy a recordar, pero tu recuerdo ya no duele. No duele el corazón, aunque mientras escriba esto llore. Pero no lloro porque te ame o extrañe, porque sé que una parte de mi te ama y te extraña y lo va a hacer siempre; sino que lloro con la certeza de que estoy orgullosa de mi.
Siempre te dije que quería ser como las princesas de los cuentos. Hoy quiero más que eso, quiero ser escritora de mi propia historia.
Ya no soy una nena, crecí. Me diste alas, me abriste los ojos, me enseñaste a amar y te lo voy a agradecer siempre, mi amor. Pero llegó la hora de aprender a amarme. Quiero darme una oportunidad y así poder crecer aún más.
Te amé, te amo y una parte de mi te va a amar siempre.
Gracias por tu amor.
Ahora sí, desplegué las alas.
P.D: hoy nace un nuevo amanecer, como aquel que compartimos en Brasil. Y así te voy a recordar, cuando salga el sol y escuche nuestra canción.
Hoy, para mi, vuelve a salir el sol.
martes, 16 de diciembre de 2014
Quizás llego el momento del año en el que es inevitable hacer un balance del año o tal vez sea, en mi caso, necesario.
No voy a ser tan injusta de decir que mi año comenzó mal, porque estaría faltando a la verdad. Tuve un buen comienzo de año, uno muy lindo. Me quedó y rescato ese primer mes en el que preparé y disfruté de un viaje hermoso y sumamente soñado. Mi único momento feliz del año se resume a enero. Seguramente sea por eso que estando en diciembre y viendo el paso de los meses como algo compacto, no puedo evitar decir que fue un mal año.
Porque de febrero para acá fue terrible.
No voy a adentrarme en las razones de mi dolor porque no vienen al caso. Solo me sale citar aquella frase de una de mis canciones favoritas en el mundo que dice: "historias de no correspondidos y de amigos que no están".
Puede parecer muy estúpido y pequeño todo lo que pasé, pero a mi me desestabilizó por completo. Quizás por el hecho de que venía del mejor año de mi vida, o porque me tomó desprevenida, de parte de personas a las que amaba mucho. Pero siendo realista, quien se espera este tipo de cosas?
Este año, indudablemente, toqué fondo. Y fue un fondo muy profundo y oscuro. Un fondo que no le deseo a nadie.
Comencé huyéndole al dolor, pero llega un punto en el que el dolor siempre te agarra de los tobillos a tiempo después de perseguirte bastante, y te tira, y te atrapa, y de deja knock out.
Yo sufrí mucho, sufrí de verdad y nadie a mi alrededor tiene real consciencia de lo que yo sufrí y todavía sufro de vez en cuando.
A mi el dolor no solo me rompió el corazón, sino que también me lastimó todo el cuerpo. Llegué a vomitar todos los días, volé de fiebre hasta que me temblaran los huesos, me lastimé, y hasta llegué a quedarme sorda de un oído. Si, así de literal.
Pero esa no fue la peor parte. Ojalá lo hubiera sido.
Lo peor fue, sin lugar a dudas, cuando aparecieron las crisis nerviosas. Mi doctora, sin saber esto, pero viendo mis somas y secuelas físicas, se atrevió a mandarme a un psicólogo y hasta llego a insinuar que lo mejor sería un psiquiatra. Si, ella al igual que yo sabíamos que yo estaba rozando la depresión pero ninguna lo dijo en voz alta.
Nunca, pero NUNCA me había dolido tanto el corazón, el cuerpo y el alma hasta sentir que moriría de tanto dolor. Nunca había experimentado algo igual.
Dicen que la sensación de sentirse muriendo se llama "ataques de pánico", pero yo no tenía eso. Un ataque de pánico hace que tengas temor de morir. Yo no tenia miedo. Yo le pedía a Dios morir. Yo lo deseaba. Acaso eso no es rozar la depresión?
Cuando sufría y no aguantaba mas el dolor, le pedía a Dios morir.
Y es la primera vez que me animo a confesarlo. Evidentemente, Dios nunca me hizo caso. Y acá es donde comienza la incoherencia. Tal vez no tenía pánico, ni depresión. Tal vez estaba volviéndome loca de tanto dolor. Porque cuando me despertaba y me encontraba viva, cuando veía que había sobrevivido a otra sesión tortuosa que mi propia mente provocaba, yo me hacía fuerte, muy fuerte, aunque sea por un día más, hasta que volvían a aparecer los fantasmas.
Me volvía fuerte porque esta en mi naturaleza, en mi esencia. A pesar de todo soy leonina, soy leona y mi mayor revolución al dolor, mi manera de enfrentarlo era negándolo. Cuando me volvía fuerte, simulaba que el sufrimiento no existía. Estoy segura de que todo el mundo siempre me lo creyó. Y por que sé que todo el mundo me lo creía? Porque mi manera de pedir auxilio era afirmar que me acechaban dementores. Siempre existía la posibilidad de que alguno comprendiera el msj, pero no pasaba, nadie venia a rescatarme.
Y hoy ya no lloro tanto, y hoy ya no tengo ganas de morir porque comencé a ver los rayos de luz de un nuevo amanecer. "Del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer".
Y hoy estoy arañando las paredes de mi pozo y llegando a la superficie. Hoy estoy a punto de salir. Hoy se que soy bastante más fuerte, y más madura. Porque al final, crecer hacía bien.
Y hoy quiero cumplir una promesa.
A mitad de año, hablando con una de las personas que me lastimó le pedí que salga de mi vida porque me estaba empezando a hacer mal (en ese momento estaba siendo fuerte). Y cuando él insistió en no querer irse, le dije que no sabía si la decisión que estaba tomando era la mejor, pero que le prometía que yo iba a estar bien, que yo también intentaría ser feliz.
Hoy sigo sin saber si la decisión fue la correcta (aunque empiezo a creer que si), pero de lo que si estoy segura es de que voy a cumplir mi promesa.
Yo voy a estar bien. Voy a estar bien. Y poco a poco, paso a paso, yo también voy a ser feliz.
Hoy me despido de todo. Todo lo que me hizo mal.
Adiós 2014. Duraste lo que yo sentí que fue un siglo, pero al fin ya te vas.
Gracias, porque hoy soy más fuerte.
domingo, 19 de enero de 2014
soñar con tu voz
cuando dices que te quiero
me gusta abrazarte,
perderme en tu aroma
Poder encontrar en tus ojos el cielo
me gusta tu risa, me gusta tu boca
me gusta creer que por mí tú estás loco
cómo quiero que sientas conmigo la calma
y cuando llegue la noche, cuidarte el alma
miércoles, 1 de enero de 2014
Te quiero como no quise nunca a nadie, realmente te quiero así.
Te quiero con todo mi corazón, con todo mi cuerpo, con todas sus partes, así te quiero.
Te quiero desde este invierno, al que le diste sabor a primavera.
Te quiero desde que hiciste que mis lágrimas terminen en sonrisa.
Te quiero desde que encontré en tu abrazo un refugio seguro.
Te quiero como uno quiere ser feliz, porque cuando estoy con vos lo soy.
Te quiero cuando te preocupas por mi, en esos momentos es inevitable quererte.
Te quiero tanto cuando sonreís, amor.
martes, 31 de diciembre de 2013
sábado, 13 de julio de 2013
"Niña, a tí te digo, LEVANTATE"
Siempre fui demasiado egoísta, siempre pensaba en mi y en nadie más.
Siempre fui lo bastante superficial como para creer que lo importante era ser popular, que tu grupito y vos sean ese grupo al que todos quieran pertenecer.
Nunca me esforcé demasiado por recibir un abrazo de quien no conocía, y mucho menos me interesaba por escuchar sus problema o intentar darles una palabra de aliento.
Mi vida cristiana siempre fue vacía, carente de significado, de un por qué y un para qué.
Yo amaba a Jesús y sabía que Él me amaba a mi a pesar de todo eso malo; pero yo no quería compartir ese amor de Jesús con otros, porque era mio, era personal.
Hace un tiempito empecé a sentir diferente. Hace un tiempito me animé a soñar diferente.
Ya no quería esa vida egoísta y llena de soledad, quería transformarla en una vida que se reparta para los demás.
Y me encontré soñando el mismo sueño con otras tres personas más, que vivíamos realidades diferentes, pero que sentíamos un mismo llamado: "Talita Kum, Talita Kum, Talita Kum..."
Hoy ese sueño es real.
Hoy que es real, me peleo con esa Jazmín del pasado, que a veces quiere volver.
Hoy que esa Jazmín puede volver, llegan muchos pares de brazos a abrazarme.
Hoy y cada día que siento esos abrazos, me queda la certeza de que esa soledad y egoísmo no podrían volver a vencerme.
HOY AMO QUE ESOS PIBES ME ABRACEN. HOY QUIERO ESCUCHARLOS. HOY QUIERO DARLES TODO LO BUENO QUE HAYA EN MI PARA QUE PUEDAN SER FELICES JUNTO A JESÚS.
Ayer éramos cuatro Talita Kum.
Hoy somos alrededor de veinte.
Esos veinte me regalan amor puro, sonrisas transparentes, abrazos cálidos y fuertes, palabras lindas y tan reales.
Hoy Jesús se repartió en mi vida en veinte personitas de las cuales, quizás, no se toda su historia, ni de dónde vienen, ni adónde quieren ir; pero que caminan conmigo y a los que quiero guiar y proteger.
Hoy, gracias a esos Talita Kum, amo mucho más a Jesús.
sábado, 6 de julio de 2013
-
martes, 9 de abril de 2013
quiero darme libertad
ya no quiero dar lo que no tiene sentido
sólo quiero aquí estar.
Todas las personas pueden mejorar
todos los caminos pueden ayudar
Si estás ahí, si lo deseas.
Este es mi sueño y el de muchos más
ésta es mi casa donde quiero estar
calmar mi sed, viajar en paz.
Necesito darme un espacio en el tiempo
ser muy claro al hablar
sin informaciones que castiguen mi centro
sólo quiero alcanzar.
Todas las ideas pueden mejorar
todos los proyectos pueden ayudar.
Si estás ahí, si lo deseas.
Este es mi sueño y el de muchos más
ésta es mi casa donde quiero estar
calmar mi sed, viajar en paz.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Me acuesto y miro el techo, y espero que mi corazón empiece a pasarme factura de lo sentido, de lo dicho - y de lo no dicho, también - de lo hecho, lo no hecho, de lo olvidado, lo recordado, lo extrañado; pero el corazón está cansado, sabes? No tiene fuerzas para recordarme que no aguanta otra desilusión amorosa, simplemente, no puede.
Pero el nudo en el pecho es persistente y necesito expresarme y no puedo llorar, entonces sueño, entonces escribo, entonces estoy acá.
Todo este tiempo te odié, sabes? Me lastimaste, me heriste, me desilusionaste, rompiste promesas, me negaste, me olvidaste, no me quisiste lo suficiente y sin embargo, no se por qué, te quiero, y te banco, y por eso te perdono, porque no me imagino sin vos.
Y te hablé, a pesar de que no quería, te busqué y te pedí que me regales una canción, otra canción... porque vos me entendes demasiado, y sabes lo que siento, cómo pienso y que cuando te pido un regalo es porque estoy muriendo en vida, y ahí apareces, y como no sabes expresarte en palabras, me regalas una canción y así me abrazas a la distancia, y así me estás queriendo y me devolves un poco de esa vida que sentía perdida. Y como una idiota busqué un poco de esa droga que se volvió costumbrista, como quien sabe que los efectos son duraderos y a la larga no son buenos, pero se arriesga, o no le importa.
Y me regalaste The Best of you, y al fin lloré, y se me desanudaron los sentimientos atascados en la garganta, en el pecho, en el alma, y por último te agradecí.
Pero, ¿por qué no dejaste que todo termine con mi "gracias", eh? ¿por qué tuviste que hablarme y decirme que sos un pelotudo y que estabas mal porque estábamos "así"? Y en pocas palabras- o en muchas, en realidad- me pediste perdón, como cuando me haces un puchero con el que pretendes comprarme cada vez que estamos mal, y que últimamente ya no tenían valor para mi. Y te perdoné, y caí otra vez en el error de bancarte siempre siempre.
Y entre finales alargados, entre despedidas interminables, me lanzaste, me escupiste, me gritaste, me dijiste un: "te amo aunque vos a mi ya no" , así de literal, así de hiriente, así de sincero. Y me robaste, me arrebataste un: "yo te re amo a vos", bien frontal, con sabor a
Y ayer nos vimos, y volvimos a ser un poco los de antes, y nos reímos, y pudimos hablar cerquita sin electricidad de por medio, sin sentirme con ganas de volver a tenerte cerca, y volviste a tener esos pequeños detalles tuyos que me llevaban al borde de la locura... pero llegamos al final de la noche, y nos abrazamos.
Si, en ese abrazo quería sentir que eramos uno, quería decirte que te amo con sentido de que te quiero, quería que cada sentimiento salga por mis poros y sepas comprenderlos, pero lo único que me salió decirte fue: "hace tanto que no estábamos así".
Y no importó que la música no acompañe el momento, que la gente nos rodee, que yo quiera escaparme y salir corriendo para no verte más; no importó y me abrazaste más fuerte, y me estrechaste más a vos, y ahí nos dijimos en ese pequeño gran gesto que nos extrañábamos, que nos amamos en el sentido que nosotros le damos - que nosotros sabemos -, que los dos siempre vamos a ser uno, pero que todo llega hasta acá, hasta ahí.
Ese abrazo tuvo sabor a despedida, a final de un ciclo, a final de secundaria, al final de mi libro favorito, al último mate de la ronda, a los acordes finales de una gran canción, a final de las vacaciones, a punto, a punto y aparte, a punto FINAL, a todos los finales que hayan marcado mi vida. Y nos sentí infinitos, eternos, inolvidables. Y supe que siempre te iba a amar de la forma que sea, no importaba cómo. Porque entre una gran mezcla de tristeza y alivio, ese abrazo significó mucho más que su significado en un diccionario. Ese abrazo significó: NOSOTROS SOMOS MÁS QUE UNOS CUANTOS TE AMO, QUE UNOS CUANTOS MOMENTOS, INSTANTES Y RECUERDOS... NOSOTROS SOMOS INFINITOS, AMOR.
martes, 23 de octubre de 2012
Los más grandes recuerdos míos en la Iglesia empiezan un 25 de Octubre, con un kioskero desubicado, el finado Don Peter.
Mis recuerdos no comienzan solos, obviamente, yo estaba acompañada.
En aquel entonces, mi mejor amiga, era una rubia con alma de futbolera, mi inseparable alma gemela, Agustina. Nos acompañaba una jovencita colgada, víctima de muchas de nuestras bromas, siempre desaparecida, Natalia. Ella, nos hizo amigas de la pequeña, la chispita, la cantante y bailarina reggeatonera, Belén. Al tiempito se nos unió una rubia alocada, imparable; Penelope. Y por último y no menos importante, llegó la soñadora y delirante Celeste.
Juntas eramos una, juntas eramos Sorbetas.
Juntas pasamos sin fin de momentos, recuerdos imposibles de borrar de mi corazón.
Para nosotras pecado era hablar de sexo, virginidad y cuestionarnos si el uso de preservativo era bueno o malo en charlas a las dos de la mañana. Pecado y rebeldía era comprar speed en los chinitos, siendo menores de edad, y tomarlos a escondidas. Salir un fin de semana entero era: Viernes a la noche de comida y pelis en alguna casa, sábados interminables en Talita Kum y domingos enteros juntas, por ahí.
Pornografía, para nosotras, era ver la película de Eminem y pausarla cuando llegaban "los adultos".
Héroe fue y es Ramiro. Vacaciones con amigas eran los campamentos. Desahogarse era juntar cabezas en una ronda de amigas. El chico más lindo del mundo era Bohió y sufría nuestro acoso por medio de canciones. Salir a bailar un sábado era ir a algún 15. Encuentros clandestinos eran los de los del verano en la casa de Nati. La más grande historia de amor era la de Troy y Gabriela. Abuso sexual era que te ataquen unos pendejitos en medio del corso. Amor era aquello por lo que llorabamos, que ahora ya no significa lo mismo. Ser rebelde era reírse en medio de la Misa. Ser grande era poder ir por fin a Talita. La aventura más grande era poder ir a la pileta de Celes. Nuestro mayor error fue cambiarle la letra a una canción de la Iglesia. Y así, miles de anécdotas más, que para mi son imposibles de recordar ahora. Lo que sé es que en ese momentos sentía que eramos invensibles, inseparables, eternas, INFINITAS. En aquellos días no sólo aprendí el valor de la amistad, si no también el valor de la vida (y de la muerte), lo que puede doler a veces el amor, a dar mi primer beso, a mentir a mis viejos, a llorar y tener un abrazo conteniendome, a contener, a reír hasta llorar. En aquellos días, estoy segura, de que también apredí a amar a Jesús.
Ramiro:
martes, 21 de agosto de 2012
Pedimos a gritos desesperadamente que abran sus ojos y nos miren, que nos vean, que vean nuestro dolor y nos comprendan.
Hacemos enormes esfuerzos para no necesitar de nadie, para no necesitar de una mirada para existir. Pero somos esclavos de esa mirada, la necesitamos, como al aire. Hacemos cualquier cosa por atraer esa mirada, intentamos ponernos en el campo visual del otro, quisiéramos tener un reflector que nos ilumine, quisiéramos brillar para ser mirados.
Lo curioso es que los ojos que más nos obsesionan son los que no nos pueden mirar. Pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
Esa mirada inesperada, fuera de todo calculo, esa mirada que nos ve cuando no nos sentimos mirados y por lo tanto nos mostramos mejor. Una mirada capaz de atravesar la máscara y ver lo que hay detrás.
Es imposible que nos mire a una mirada vacía, vaciada. Pero lo queramos o no somos esclavos de esa mirada porque todos somos luces apagadas que solo se encienden cuando alguien nos mira.
domingo, 12 de agosto de 2012
sábado, 16 de junio de 2012
jueves, 31 de mayo de 2012
Los atracones de chocolate en rama que me habré dado, llenar la boca, el estómago, el vacío, para que no haya lugar para ningún pensamiento ni ningún sentimiento, y ninguna pregunta, no? Porque esas preguntas son demasiado heavys. Matate con hacerte esas preguntas, o no?
Buscar la risa cuando el corazón nos pide llorar, esa es otra manera de soma. ¿Y quién puede juzgar algo así? Si lo hacemos todos. La realidad es tan heavy, tan difícil de soportar a veces que todos necesitamos un poco de soma.
A veces usamos a otra persona como si fuera una aspirina, para calmar un dolor, para taparlo, para no sentirlo. Nos aturdimos, nos distraemos ¿Quién no lo hace?
¿Pero qué pasaría si nos animáramos y por un ratito, al menos por un ratito, dejáramos de lado nuestro soma? Todas esas cosas que nos aturden, que nos distraen, que nos adormecen ¿Qué pasaría?
Si dejáramos nuestros somas nos encontraríamos a nosotros mismos. Dejaríamos de huir de nosotros, de nuestra piel, de nuestro deseo.
¿Qué pasaría si dejáramos de aturdirnos con lo urgente, con el incendio, y nos ocupáramos de lo importante? No digo que no duela, claro que duele dejar tu soma
Debajo del soma, tapado, está lo que somos y lo que sentimos te guste o no.
Y para mí, mi opinión, es que lo más importante y lo que mejor que puede hacer uno es ser fiel a uno mismo.
martes, 1 de mayo de 2012
Es increible el darme cuenta de que después de mucho tiempo volvió a mi eso que me da ganas de escribir, de transmitir, de hacer lo que mejor me sale, lo mejor que se hacer, lo que más amo... y por amor. Siempre por amor.
Hasta hace un tiempo creía que nunca más iba a volver a sentir, que tenía un corazón muerto... o que ya no tenía corazón. Amé tanto hasta el punto de no amar a nadie más que a él. Amé hasta el punto de querer morirme de tanto dolor que me causaba. Amé hasta ser la persona más feliz del mundo... Con él derrame las primeras lágrimas más puras que salían del fondo de mi ser, y creí que había quedado completamente vacía. Con él aprendí a escribir las palabras y frases más lindas que jamás creí que podría transmitir... pero creí realmente que toda esa inspiración se había ido con él, mi musa, el día que lo olvidé.
Hoy, justo hoy, viernes trece de abril, me dí cuenta de que eso que creo "mi don" no se fue con él, y agradezco al cielo que sea así, aunque también me duele que vuelva a ser por un ÉL. Sí, mi gran carma es que me enamoro fácil, de aquellos que me consideran amiga, de quienes no me pueden ver como algo más. En realidad, todavía nadie pudo ver más alla de mi.
Hoy me dí cuenta de que él me gusta mucho más de lo que pensaba, de lo que yo misma quería reconocer, mucho más de lo que alguna vez alguien me gustó. Acaso alguna vez sentí cada parte de mi ser tan viva como con él? Acaso alguna vez sentí la necesidad de aferrarme a unos brazos como a los de él? Acaso alguna vez me perdí tanto en una mirada, en un movimiento de labios? Acaso alguna vez quise besar tanto a alguien? No, jamás.
Con él absolutamente todo es nuevo, diferente... Con él sí que quiero estar...
Será verdad que la tercera es la vencida? Será que esta vez si pasará? Esta vez estará todo de mi lado, nuestro lado? Quiero con todas mis fuerzas que así sea. Sé que quiero hacerlo feliz. Sé que quiero que me haga feliz. Quiero que cada parte de mi ser, mi alma, mi corazón y cada célula de mi cuerpo le pertenezca. Quiero que sus ojos me miren sólo a mi, que sus brazos me abracen sólo a mi, que sus canciones sean dedicadas sólo para mi, que sus labios quieran besarme sólo a mi, que su corazón me ame sólo a mi.
Dicen por ahí que existen los amores verdaderos, los juveniles... yo quiero conocer a mi alguien... Realmente me encantaría que sea él mi alguien.
Sí, yo te quiero.
Jazmín.
martes, 21 de febrero de 2012
Fue entonces que apareció el zorro:
- Buen día - dijo el zorro.
- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.
- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...
- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...
- Soy un zorro – dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...
- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.
- Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
- Qué significa "domesticar" ?
- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?
- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?
- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?
- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."
- Crear lazos ?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...
- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...
- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...
- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.
El zorro pareció muy intrigado:
- En otro planeta ?
- Sí.
- Hay cazadores en aquel planeta ?
- No.
- Eso es interesante ! Y gallinas ?
- No.
- Nada es perfecto – suspiró el zorro.
Pero el zorro volvió a su idea:
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor... domestícame ! – dijo.
- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !
- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente el principito regresó.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.
- Qué es un rito ? – dijo el principito.
- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:
- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.
- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.
- Claro – dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.
- Claro – dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.
Luego agregó:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incómodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.




