Confesiones de una típica adolescente

lunes, 11 de enero de 2010

Pero a veces las palabras sobran. A veces la palabra justa es esa que se calla. A veces no hay palabras. A veces las palabras se escuchan sin que sean dichas. Hay palabras que curan, y otras que matan.
A veces callamos para evitar más dolor y en ese silencio aparecen las palabras que tanto necesitábamos. Un silencio, una palabra sencilla o un monologo irritante, todo habla, todo dice.
Pero a veces no alcanzan ni los silencios ni las palabras, hay que ir más allá, pasar de la palabra al acto, porque el resto, el resto es puro bla bla.
Por eso es necesario alisar el rulo en casa, y no sacarlo al sol sin fijarse si se aproxima una tormenta, porque aunque el alisado es fuerte y duradero, cuando llega la lluvia, el rulo siempre vuelve

Sé como susurrar
Y sé como llorar
Sé donde encontrar las respuestas
Y yo sé como mentir
Yo sé como fingir
Y yo sé como fabular
Yo sé cuando enfrentar la verdad
Y yo sé cuando soñar
Y sé como acariciarte
Y yo sé qué demostrar
Yo sé cuando acercarme
Y yo sé cuando dejarte ir
Y yo sé que la noche se va esfumando
Y yo sé que el tiempo va a volar
Y nunca te voy a decir
todo lo que te tengo que decir
Pero a la vez sé que tengo que hacer el intento
Y yo conozco los caminos de la riqueza
Y conozco los caminos de la fama
Y yo conozco todas las reglas,
entonces sé como romperlas
Y yo siempre sé el nombre del juego
pero no sé como dejarte
Y yo NUNCA voy a dejarte caer
Y no sé cómo lo haces
Crear amor de la nada
crear amor de la nada...

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