Confesiones de una típica adolescente

domingo, 17 de enero de 2010

Jacob tenia razon. Habia tenido razon todo el tiempo. Era mas que un amigo para mi. Ese era el motivo porque el que me resultaba tan dificl decirle adios, porque estaba enamorada de el. Tambien. Le amaba mucho mas de lo que debia, pero, a pesar de todo, no lo suficiente. Estaba enamorada, pero no tanto como para cambiar las cosas, solo lo suficiente para hacernos aun mas daño. Para hacerle mucho mas daño del que ya le habia hecho con aterioridad.
No me preocupe por nada mas que no fuera su dolor. Yo me merecia cualquier pena que esto me causara. Esperaba que fuera mucha. Esperaba sufrir de verdad.
En ese momento, parecia como si nos hubieramos combertido en una sola persona.
Su dolor siempre habia sido y siempre seria el mio, pero tambien su alegria ahora era mi alegria. Y sentia, esa alegria, pero tambien que si felicidad era, de algun modo, dolor. Casi tangible, quemaba como si fuera acido, una lenta tortura. ~

No hay comentarios:

Publicar un comentario